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“El Boulevard”; la calle peatonal de la villa de los pilongos.

  • Ramón Ger Pérez
  • 10 jul 2019
  • 10 Min. de lectura


La calle “Independencia” de la que ya hemos hablado aquí un poco más atrás, en una época no muy lejana su tránsito vehicular se efectuaba del oeste hasta el este, uniéndose con la carretera de “Camajuani”, al traspasar el “Puente de la Cruz”, por ella transitaban los ómnibus que salían de la terminal intermunicipal con destino a los pueblos norteños de Camajuani, Vueltas, Remedios y Caibarién entre otros, por muchos años fue una de las arterias viales más populares de la villa, en la primera mitad del siglo XX, se convirtió en uno de los primordiales espacios comerciales de la ciudad, al ir estableciéndose en ellas muchas de las tiendas y comercios de la época, El cine Silva, actual Cubanacán construido al final de los años 40; Sears; El Ten Cent, actual tienda por divisas Variedades Siboney; Peletería Bogar, posteriormente estudio fotográfico Guajuma, hoy forma parte de la tienda por divisas Praga; Farmacia Silva, hoy Farmacia Homeopática; La Reina, actual tienda recaudadora de divisas; la ferretería el Taladro, la farmacia Campa; el Palo Gordo, local donde existió una imprenta y después la librería Hanói, el legendario Gran Hotel Roosevelt. En la década de 1980 surgió la idea dotar de un Boulevard a Santa Clara, en aras de satisfacer una demanda añeja de la población, pues era necesario para una ciudad que había alcanzado los niveles de desarrollo de nuestra villa.


Sin nada que ver con la práctica del bulevar en urbanismo, nuestro “Boulevard Pilongo” aunque fue una vía importante de nuestra villa en épocas pasadas, no cuenta con amplias avenidas peatonales en su recorrido, al estilo de los elegantes y modernos bulevares parisinos, la zona escogida para construirlo comprende la calle Independencia, desde “Juan Bruno Zayas” hasta la calle “Maceo”, lo que constituía un tramo de calle adoquinado a principios del siglo XX, es una calle estrecha, más o menos por tramos, su calzada de unos seis metros de amplitud bordeada por sendas aceras de unos dos metros de ancho cada una, a lo largo del cual se acumulan el mayor número de comercios, y proliferaran edificios con estilo art decó que aumentan el atractivo de la arteria, para ello fue necesario un nuevo reordenamiento vial en la calle “Independencia”, la circulación del oeste al este de la ciudad por esta ruta fue truncada, los 357 metros aproximadamente de extensión de la calle adoquinada comprendidos entre estas dos calles fue convertido en vía peatonal, denominada “Boulevard”, mientras que la seccionada calle “Independencia” toma dos sentidos; los autos provenientes del sur por la calle “Juan Bruno Zayas” se incorporan a la izquierda para seguir rumbo oeste por ella, mientras que los que circulan por la calle “Maceo” provenientes del norte de la villa en las inmediaciones del ferrocarril lo hacen doblando por la calle Independencia rumbo al este, sobre el puente la Cruz y Carretera de Camajuani. En su concepción no se tiene en cuenta que sea una vía vertebradora de la ciudad, o que atraviese la ciudad como un transitado acceso y salida a la villa, más bien es una callejuela peatonal, encerrada en medio de una céntrica arteria vial de la ciudad que por sus características es más bien truncadora del tráfico vial, que a partir de su construcción tuvo que ser reordenado, bajo estas circunstancias la calle “Martí” emergió como vía reemplazante de la arteria cercenada, a través de ella pudo orientarse el tráfico hacia la carretera de Sagua, invirtiéndole el sentido del tráfico por la misma, pero esta solución no logra evacuar el tránsito de los vehículos en dirección a la “Carretera de Camajuani”, por lo que los conductores buscan nuevas rutas a través del trazado urbano pasando a través del “Parque Vidal” lo que trajo posteriormente serias complicaciones cuando las autoridades locales decidieron cerrar el paso vial por esta céntrica plaza, dejando así un caos vehicular para conseguir el traslado automotor dentro de la ciudad, la ciudadanía y las instituciones se opusieron a semejante medida alegando argumentos lícitos, pero el gobierno de turno empecinado en el cierre del área, en su testarudez e incapacidad para el debate, se negó a oírlos, muchos años después este paso vehicular fue reabierto.


En el “Boulevard” de Santa Clara, poco importan las altas temperaturas y los persistentes rayos solares, los pilongos vamos y venimos constantemente en nuestro peregrinar en busca de centros comerciales, gastronómicos o recreativos, aquí encontramos un lugar ideal para encontrarnos con amigos, saborear un buen café y disfrutar de ofertas culturales, familias enteras con sus hijos buscan aéreas donde degustar, helados, refrescos, hamburguesas, perros calientes la humilde croqueta, ó la chorreante y grasosa pizza del Pullman; sentados en los rayados y coloridos toldos de sus cafeterías o en uno de sus asolados bancos disfrutando de la brisa, que llega de las elevaciones del Capiro, aquí también escucharemos parloteo en diferentes idiomas como una alargada “torre de Babel”, pues turistas foráneos, que arriban a nuestra ciudad invaden sus predios, quienes, curiosos, cámara en mano, se llevan imágenes de nuestro bello Boulevard y de nuestra cotidianidad, o comparten en las cafeterías dolarizadas de la peatonal vía santaclareña.


Para adaptar estas pequeñas seis cuadras de la otrora calle vehicular “Independencia” a “Boulevard de Santa Clara”, hubo que realizar una serie de adecuaciones y adaptaciones que permitieran los cambios de función en aras de la vida moderna, respetando la tradicional trama y adecuándose a la estructura del urbanismo predominante, muchos de los inmuebles, existentes en la zona presentaban un amplio deterioro constructivo en su fondo edificado, urbano y arquitectónico, los que recibieron una remodelación capital al iniciarse la obra, se procedió a la eliminación de postes y el soterrado de algunas instalaciones eléctricas y telefónicas, mientras que otras se colocaron cuidadosamente por encima de los aleros, con lo que garantizaron mayor espacio en la calle, las aceras fueron ampliadas según los tramos en que se situaban teniendo en cuenta los comercios y cafeterías, casi siempre una acera ancha y una un poco más estrecha alternándose en lados opuestos y fundidas en granito blanco, con adornos en granito verde, unas jardineras de hormigón fueron colocadas cada cierto tramo en la senda peatonal, incorporando plantas que le dieran un toque de verdor y atenuaran en cierta medida los ardientes rayos solares, en determinados lugares se colocaron alternativamente unas barandillas de hierro forjado que incorporaban lámparas de alumbrado público, macetas donde florecen plantas ornamentales y bancos para el descanso de los transeúntes, colocándose cestos o papeleras a lo largo de las calles.


No solo comercios y gastronomía se encuentran en nuestro pequeño boulevard pilongo, en el encontraremos edificios que atesoran parte de la historia local, comenzando la arteria comercial encontraremos en la esquina con la calle “Juan Bruno Zayas”, “La Casa del Gobernador”, emblemático restaurante de Santa Clara, edificación construida en el año 1880, durante el período colonial, como vivienda del Gobernador de la Ciudad, en la esquina conformada por esta arteria peatonal–comercial y la calle “Lorda” encontraremos la escuela primaria urbana “Hurtado de Mendoza”, conocida como la “Escuela Pía”, en 1761 el padre Hurtado de Mendoza, construyo aquí una casona que al pasar del tiempo devino en la escuela para niños “Nuestra Señora de los Dolores”, que el presbítero fundara el 4 de julio de 1794, escuela por la que pasaron y se formaron muchas generaciones de santaclareños, la “Escuela Pía”, por su solidez constructiva a sobrevivido hasta nuestros días. Otros elementos distintivos de nuestro boulevard lo constituye el parque de las Arcadas en la esquina de la calle Luis Estévez, en una época fue un edificio se comercios allí se encontraba la joyería “El Ramo de Oro” y en el año 1929 fue allí precisamente donde se instalaron los primeros estudios y la planta de la Emisora Radial CMHI, que pasaría a la historia dando la primicia radial en el centro de Cuba, posteriormente la CMHI fue trasladada para la acera opuesta de esa misma cuadra, este edificio fue destruido por un accidente automovilístico al proyectarse sobre él, en una madrugada un autobús que cubría la ruta Santa Clara – Caibarién, por muchos años el espacio fue ocupado por un área verde, con algunos bancos al estilo de un parquecito de esquina, uno de los tantos que llenan las derruidas esquinas santaclareñas.


Al construirse el boulevard se reconvirtió en el “Parque de la Arcadas” cambiando su aspecto desolado, por el de un área multifuncional, en cuya concepción se tomo la idea de representar a través de los elementos del conjunto un ecosistema propio de un lago cubano, allí están los más céntricos baños públicos de la villa, un local para el expendio de periódicos y revistas, otros para la venta de suvenires y pacotillas diversas, escenario para la vida cultural, allí se presentan grupos musicales, danzas, obras teatrales, ventas de libros, lugar donde un grupo de amigos se pueden reunir y guitarra en mano, realizar descargas trovadorescas, dos fuentes embellecen el área, por un tiempo en ellas los que disfrutaban de estos espacios podían apreciar en las mismas a hermosos peces tropicales, en el año 2011 fueron colocadas en ellas unas esculturas, con la colaboración de los artesanos del “Fondo Cubano de Bienes Culturales, en una emergía un ser mitológico, una especie de pez cruzado con iguana y una larga cola, por su boca surtía un chorro de agua al estilo de una fuente, de ella tengo una foto donde se aprecia en su costado la firma del autor donde dice “ Rigo 2011”, en la otra fuente sobresalía una roca sobre la que se enredaba una planta acuática con tallos y hojas de bronce, de donde surtía agua, coronando la piedra fuente, se encontraba una garza también de bronce, pero sin duda lo que más sobresale en este lugar es el mural escultórico policromado en esmalte, Las Palomas, que cuenta con 233 piezas colocadas en un área superior a los 28 metros cuadrados, donde imperan los tonos cálidos amarillo, naranja y azul que armoniza con el ambiente de fuentes y árboles de majagua, con lo cual se logra una atmósfera sobria.


Otra esquina bien agitada por la presencia de importantes centros comerciales, del santaclareño boulevard sobresale por otro mural artístico, la representación artística de un güije, personaje de la mitología popular, especie de diablillo travieso, protagonista principal de una de las leyendas santaclareñas vinculadas con uno de nuestros dos ríos locales “El Cubanicay” otrora “río del Monte” de la cual ya hemos hecho referencia en estos artículos, me refiero a la intercepción del boulevard con la calle “Máximo Gómez”, el mural del legendario “El Güije”, que desde su puesto, cuida el Boulevard de la ciudad de los pilongos, es una obra de arte hecha de pequeñas piedras de diferentes colores, de la autoría del artista local, Ramón Rodrigo Rodríguez Limonte.


Luego de su inauguración, hubo que esperar 15 años, hasta el 2004, para ver ejecutada la primera restauración integral en el paseo peatonal, con motivo de los 315 años de la ciudad. En esta ocasión se cambiaron las luminarias por unas de mejor factura, se sustituyeron elementos de madera por otros de metal más duraderos y rehicieron todos los cestos a lo largo de la calle, catorce años más tarde en el 2018 se acometen, nuevas transformaciones, en el momento que escribo estas nuestro criollo boulevard está siendo sometido a una nueva intervención de remoción y mantenimiento constructivo, el caminar por esa céntrica arteria se ve interrumpido por los equipos de construcción, el ruido de las maquinarias y los obreros en plena faena, como parte del programa Villa Clara con todos, las autoridades gubernamentales de Santa Clara pusieron en marcha, un plan para cambiar la imagen del Boulevard al decir de las mismas para convertirlo en un área más novedosa y funcional, una parte esencial de este proyecto incluye el cambio de mobiliario urbano, bancos, cestos, jardineras y el pulido de las aceras. Forman parte de la transformación, el mantenimiento integral al edificio donde se encuentra la ferretería “El Taladro”, bajo la modernización, el otrora cine “Siva” (actual “Cubanacan”) será convertido en la Sala de Conciertos para la Orquesta Sinfónica de Villa Clara, otro cine que desaparece de la ciudad del centro de la isla, se incluyen acciones constructivas en la escuela Hurtado de Mendoza, la Farmacia Campa, y la cafetería Europa.


La Plaza de las Arcadas, remoza su imagen también, las labores incluyen los arreglos en los baños públicos, las redes hidrosanitarias y el mobiliario. Además, abarcan acciones en ambas fuentes, jardineras y el arbolado, sin ir en detrimento de su la idea original de representar el ecosistema de un lago cubano, asombro general causo el levantamiento de los pisos de la explanada, que aparentaba estar en perfectas condiciones, existiendo el dilema entre los que no entienden por qué lo quitaron. Muchos alegan: “Era de mármol y aparentaba no tener ningún problema, lo que hicieron no tiene sentido”… y lo que alegan las autoridades locales de la Asamblea Municipal del Poder Popular, quienes dicen, que este no mostraba un buen estado, lucía desniveles y hundimiento en algunos puntos. Además de recalcar que no cumplía objetivo emprender tales obras y dejar el piso en tan malas condiciones. Sería muy saludable que a la luz de las mejoras el viejo edificio construido en el primer cuarto del siglo pasado, ubicado en la céntrica esquina del boulevard y la calle “Maceo”, se le dé una segunda oportunidad para resurgir como lo han hecho últimamente, el hotel “América”, el hotel “Central”, la tienda por departamentos “El Billarista” y el complejo gastronómico cultural “Santa Rosalía”, me refiero a otro hotel el “Gran Hotel Roosevelt”, cuando transformaron esta sección de la calle “Independencia” en “Boulevard” peatonal, al Roosevelt solo le maquillaron su fachada, de una forma muy burda y mala, tanto así que poco tiempo después constituía una ruina en el extremo este del paseo santaclareño, el que pudiera aumentar la oferta hotelera de la ciudad, sobre todo si se piensa en el turismo nacional olvidado en los ejemplos mencionados anteriormente.


Aquí quiero hacer otra reflexión hace poco leí en la prensa local, al referirse al mismo que lo hacían como “el legendario Hotel Telégrafo”, nada más impropio, no sé si fue hecho intencional, al tratar de obviar el nombre del edificio, pues puede ser asociado con, Franklin D. Roosevelt, Presidente 32.º de los Estados Unidos, desde el 1933 y hasta su muerte en 1945, ambas cosas pudieran ser perfectamente posible, que El “Roosevelt” como popularmente se le conoce recibiera ese nombre por el presidente mencionado y que grotescamente tratando de borrar la historia el periodista cambiara su nombre cosa con la que estamos habituados durante los últimos 60 años de nuestra historia patria, o por el contrario que el aprendiz de periodista, en su desconocimiento trocara los nombre al hacer un mal trabajo investigativo para su publicación, de una u otra forma para la buena salud de nuestra historia local es bueno decir que en “Santa Clara” nunca ha existido un local con ese nombre, y que en la antigua provincia de “Las Villas” solo existieron dos hoteles con esa denominación, uno en la ciudad de “Cienfuegos”, y otro en la ciudad de “Sagua la Grande”, reconocer el carácter de identidad, implica respetar y conservar la memoria pasada, si nos paramos frente al desmantelado edificio, veremos en el granito blanco de los antiguos escalones del portón de entrada, el nombre en letras negras de un tamaño bien visible “HOTEL ROOSEVELT”


Esperemos que el rejuvenecimiento de nuestro Boulevard santaclareño y pilongo, siendo uno de los primeros construidos en el país, llene de nueva vida la antigua calle de la villa en un futuro cercano, como la que le inyecto su construcción a la ciudad en las últimas décadas del pasado siglo, es imposible vivir en Santa Clara y no transitar, como parte del ajetreo diario, por el adoquinado paseo, que constituye una de las calles más distintivas de la ciudad de Marta.

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