La Ceibita, sitio histórico de Santa Clara y un General olvidado.
- Ramón Ger Pérez
- 22 jun 2016
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Hay en Santa Clara un sitio popular que representa un emblema de libertad en Santa Clara, que a partir del 1959 como tantos otros símbolos de nuestra historia citadina poco a poco fue pasando al olvido, la causa al parecer es que el sitio incluye un busto al General de División José de Jesús Monteagudo Consuegra, santaclareño por nacimiento e hijo ilustre de la Ciudad de Marta, quien fuera participe del hecho histórico que señala el lugar.
La trayectoria del General de División José de Jesús Monteagudo en la lucha contra el colonialismo español es muy rica. De él manifestó Manuel García Garófalo: “general que fue un carácter, y que nació para militar enérgico, valiente y caballeroso” y, además, que contribuyó incansablemente a “legar à sus hijos la Patria Independiente”. Nadie les regaló los grados militares. Los gano en la manigua insurrecta, bajo el acoso del ejército español que operaba en esta zona. Monteagudo sobreviviente de la gesta libertaria se incorpora a la vida de la reconstrucción del país desolado por la guerra fue nombrado Jefe de la Guardia Rural de Santa Clara y luego de Cuba, en este puesto carga en su haber la acusación de ser el causante de la muerte de más de 3 000 negros y mestizos, principalmente en la antigua provincia de Oriente, después del levantamiento del Partido de Independientes de Color, el 20 de mayo de 1912, se le acusa de haber ordenado el enfrentamiento del ejército constitucional contra los negros y mulatos sublevados, tamaño crimen a pesar de ser un general bravío durante la gesta libertadora, denoto el odio y el racismo en la masacre perpetrada contra el Partido Independiente de Color, este tema era casi tabú durante la república, pero el general era una deshonra para el ejército libertador y para la mayoría de los cubanos que así lo sentían.
Como podrán haberse dado cuenta nos referimos a “La Ceibita” como le llamamos los pobladores de nuestra localidad a este histórico árbol, ubicado en la Carretera Central, intersección con la calle Libertadores señala el lugar histórico donde fueron cortadas las alambradas españolas que circunvalaban la urbe como parte de la defensa de la ciudad, importante plaza militar para la época y cuyo propósito era evitar la entrada de los insurrectos que peleaban en los campos, no obstante tal precaución, las cercas fueron burladas en incontables oportunidades, el 31 de diciembre de 1898 los mambises al mando del General José de Jesús Monteagudo, jefe de la segunda división del cuarto cuerpo del Ejército Libertador, penetraron por este lugar para su arribo a la ciudad de Santa Clara, en la última guerra contra el colonialismo español. Este monumento marca también el kilómetro 300 de la Carretera Central, de La Habana a Santa Clara, única vía de comunicación existente en el país de una punta a otra de la isla, hasta la construcción de la llamada Autopista Nacional.
Terminada la contienda armada, la alambrada se convirtió en dolor de cabeza para el gobierno local que no podía hacer nada con ella, ni encontrar comprador interesado, la que finalmente fue cortada; A iniciativa del Club Juan Bruno Zayas y del Liceo de Villa Clara para perpetuar y no olvidar el lugar por donde los mambises entraron a Santa Clara el 30 de noviembre de 1900 en conmemoración del segundo aniversario de la entrada de los libertadores, se sembró en dicho sitio una cubanísima Ceiba, árbol, conocido como el coloso de los campos de Cuba, en un redondel de tierra para reforzar el simbolismo de lugar y se rodeó de una verja de hierro de cuatro lados sostenida por cuatro columnas bajas. El concejal villaclareño Don Enrique del Cañal, hizo presente al cabildo, a nombre del club Juan Bruno Zayas y para contribuir a las iniciativas de la patriótica sociedad “Liceo” propuso la colocación de una lápida en el lugar que ocupa la ceiba, el proyecto contemplo plantar una alameda de árboles hasta un puente cercano en la entrada de la ciudad, dotándolo de las condiciones requeridas para convertirlo en un paseo público que llevo el nombre de “Avenida Libertad”, y que posteriormente fuera adsorbido por la construcción de la Carretera Central en su paso hacia oriente.
Así se mantuvo el sitio hasta su remozamiento en 1947, a iniciativa del entonces alcalde de Santa Clara, Juan Artiles López, como la modernidad había trocado aquel sitio originalmente sub urbano en área más citadina al pasar por allí la carretera Central, camino principal y moderno de una punta a otra de la Isla, para elevar el valor monumental del sitio, en esta remodelación se aprovechó todo el redondel de tierra, construyéndosele un muro enchapado con cantos de piedras, a manera de cimiento, se le dio un ancho suficiente para poder sentarse, y encima un muro más estrecho sobre el cual fue instalada una reja de hierro forjado, muy parecida a la utilizada en la protección original, encajada en siete columnas, dos de las cuales sirviendo de acceso al interior del monumento, protegido por una verja de hierro, se le coloco un hasta bien alta para que la bandera cubana pudiera ondear sin trabas, En la acera circular en el exterior, fueron colocados bancos para descansar. Delante de la ceiba, y con vista a la carretera, fue colocado un busto a la memoria del general José de Jesús Monteagudo, cuyo rostro esculpido en bronce es obra de la reconocida artista cubana, Rita Longa, el cual está colocado sobre un muro en cuya base fueron colocadas, la tarja del monumento primitivo y la que marca la restauración hecha en 1947.
Durante muchos años los santaclareños a fines de cada año, en patriótico peregrinaje por la Avenida Libertad, se dirigían al monumento, celebrando el 31 de diciembre como el día de la liberación de Santa Clara del yugo español, desfilaban en conjunto con los veteranos de la guerra de independencia, muchos de ellos participantes de la histórica gesta, así se amalgamaban los sentimientos de los viejos actores con los de las nuevas generaciones que supieron continuar la tradición libertaria de la ciudad y honraron a los heroicos combatientes de nuestras gestas libertarias.
Sin embargo, hoy han desaparecido los desfiles al lugar, solamente se le conoce como punto de referencia para quien desee orientarse, desde 1959 la veneración, al redondel de tierra encerrado en un muro enchapado con piedras cortadas y banco circular, poco a poco ha pasando al olvido, cargando la cruz del general santaclareño, por ordenar y cumplir la matanza contra los Independientes de Color en 1912, o porque la naciente llamada revolución le da otro connotación a los días finales del año con la batalla y toma de Santa Clara por las tropas rebeldes al mando del Che Guevara; El asta la arrancaron y nunca más se izó la flamante bandera cubana, así como desaparecieron los bancos, también en una época posterior a la remodelación de 1947 se le incorporo alumbrado, unos faroles colgados de brazos metálicos adosados a los cinco muros que sostienen las rejas, hoy día no queda un solo farol colgado, y los brazos no son más que un elemento que afea al monumento, el estado de limpieza del sitio en el interior de los muros es malo y existe abandono, en gran medida por la falta de patriotismo ciudadano. Allí abundan las basuras y otros desechos sólidos, se puede encontrar ofrendas y atributos de la santería al pie del tronco de la ceiba, los trabajadores de los Servicios Comunales, que son los encargados de la recogida de basura en la ciudad y de dar mantenimiento a las tarjas y monumentos, no se aventuran a entrar al círculo enrejado, por temor a “recoger” los efectos negativos de las “limpiezas” que allí depositan los practicantes de religiones afrocubanas.
El monumento levantado para perpetuar en la memoria el paso triunfal de las tropas mambisas del Ejército Libertador por Santa Clara, en un lugar donde existía una alambrada de 52 pelos con fortines intercalados a cortos trechos, en los mismos instantes en que por el lado opuesto de la ciudad, en dirección a la estación de ferrocarril, evacuaban las tropas españolas, abandonado la ciudad que hasta entonces había sido esclava, está condenados al abandono gubernamental que aunque hacen infinidad de llamados a recordar las tradiciones de lucha de nuestro pueblo, a dejado por fuera de este reclamo y desprotegido al monumento donde una ceiba señala el lugar donde se pico la alambrada para permitirle el paso al “Ejército Libertador, el día 31 de diciembre de 1898” camino hacia la liberación de Santa Clara del yugo español, hecho que no se recuerda ni con una flor en las fechas históricas, aunque “La Ceibita” resulta mucho más que una referencia citadina pues forma parte de la historia patria, devenida símbolo del amor de los cubanos por la independencia y la libertad y un “Símbolo de Libertad en Santa Clara”
GALERIA: “La Ceibita”.