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LA ENREVESADA HISTORIA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN Ó VIRGEN DEL CAMINO SANTACLAREÑA.

  • Ramón Ger Pérez
  • 18 jun 2016
  • 6 Min. de lectura

El inicio de la historia de la imagen de la Inmaculada Concepción, que hoy día aparece en la entrada de la catedral santaclareña y que es la mayor y más relevante de Cuba de las que representan a la Virgen María, Madre de Dios, constituye una versión de la de Murillo. Mide tres metros de altura, pesa 3 080 kilogramos y está trabajada en mármol de Carrara, se remonta al año 1954, el 25 de octubre de ese año todas las organizaciones religiosas católicas de Santa Clara se dieron cita en el Colegio de los Hermanos Maristas (hoy Escuela Secundaria Básica: Capitán Roberto Rodríguez), pues el 8 de diciembre de ese año, la Iglesia celebraba el primer centenario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada; Para conmemorar la fecha allí se acordó levantarle un monumento público en la rotonda que existía frente al aeropuerto de entonces en la intersección de la carretera central y prolongación de Independencia (hoy entrada a la INPUD), monumento que, debido a su respetable magnitud, no estaría listo para tan señalada fecha.



La asociación católica Las Damas Isabelinas, habían patrocinado la adquisición de esta estatua, finalmente, el 25 de marzo de 1957 la Virgen fue izada en su pedestal con alcalde, cámaras de la CMQ-TV e innumerable pueblo santaclareño presentes. La imagen fue bendecida poco después, el 12 de mayo de ese año, día de las madres, por su ubicación a la salida misma del pueblo en la carretera central vía Habana desde ese día la virgen saludaba a todos los que llegaban y bendecía a los que emprendían el camino, algunos habitantes del pueblo aprovechaban su presencia para pedirle favores y arrojarle monedas, pero La Virgen del Camino santaclareña, como se la conocía en aquellos días, iba a durar muy poco en su ubicación.


Corren los días finales de 1958 la Campaña de Las Villas, dirigidas por el movimiento 26 de julio, llega a su fin con la batalla de Santa Clara, al frente de la cual se encuentra el tristemente célebre Comandante Ernesto Guevara de la Serna (el Che) un trotamundos argentino no muy dado a respetar las creencias ajenas que no coincidieran con las suyas, los revolucionarios bajo el mando del comandante Che Guevara tomas la ciudad. Esta victoria fue decisiva para la lucha de los revolucionarios contra el régimen del general Fulgencio Batista, el que al saber la noticia de la toma de Santa Clara por los rebeldes huye de Cuba y Fidel Castro anuncia la victoria.


Un tiempo después Ernesto Guevara a la sazón ministro de Industrias del flamante gobierno revolucionario se encarga de la construcción de la INPUD, una ya anacrónica fábrica que le habían vendido al argentino como el último adelanto tecnológico, y cuyas puertas, por desgracia, se abrirían precisamente frente al monumento de la Inmaculada Concepción, la que sería inaugurada en julio de 1964. Así, una noche de 1963 o 64, hoy ya olvidada, la Virgen desapareció de su pedestal, presumiblemente por orden del flamante ministro de industrias revolucionario, y con el tiempo hasta del recuerdo de los santaclareños quienes prefirieron no hurgar en tan dificultoso asunto temerosos de ser señalados como "contrarrevolucionarios", ya que por esta época no se permitían discrepancias; imperaba el fanatismo, a Castro se le llamaba Máximo Líder, había libertad para ensalzar al régimen, pero jamás para criticarlo, se seguía las órdenes del comandante en jefe “Con la Revolución todo, contra la Revolución, nada”, bajo estas circunstancias podemos decir que “La Virgen del Camino” de Santa Clara, fue una más de las víctima del Che, recordemos que al Guerrillero Heroico como lo llaman en Cuba se le atribuyen múltiples ejecuciones a sangre fría o fusilamientos de cientos de cubanos, sin juicio previo o bajo juicios sumarísimos.


Pasaron años y un buen día a mediados de los años 80, fue durante unas torrenciales lluvias, cerca del “Mercado Paralelo” (hoy mercado agropecuario), en un camino que los transeúntes de la zona utilizan como atajo para ir y venir al mercado o los que iban a correr a la pista del Campo Sport, que da paso sobre un arroyuelo que alimenta al Cubanicay y apenas visible la mayor parte del año, se salió de su cauce, fue lavando piedras y sacando a flote y arrastrando todo lo que a su paso se interponía. Pero la corriente no pudo arrastrar unos pedazos grandes de piedra blanquecina esparcidos en la zona, producto de la crecida muchos se desviaron de su trayecto cotidiano, después del mal tiempo la lluvia cesó de golpe, la vida continuó su ritmo de antes. Pero el paso sobre la cañada, que utilizaban los peatones, había desaparecido, hasta que un buldócer entró en esta historia se disponían a trazar nuevamente el camino, el aparato chocó con un objeto duro, el obrero aplicó toda la potencia y, una fresca y luminosa mañana de noviembre de 1986, la Virgen reapareció saliendo de la fosa común a la que la habían destinado hacía más de veinte años.


Uno gritó que habían descubierto una piedra de mármol y otro aseguró que había otras piedras blancas. Hasta que comprendieron que no eran piedras ni cantos sino trozos de una estatua, todo parece indicar que por su peso y la humedad de los suelos en los que había sido dejada contribuyeron a que fuera hundiéndose lentamente en la tierra húmeda y al pasar el tiempo el lugar fue cubierto por la vegetación, durante años los transeúntes y pueblerinos asiduos al lugar jamás imaginaron que allí dormía la colosal madre de piedra, a causa de los largos años que permaneció bajo tierra y sometido a la humedad, la escultura fue afectada por una especie de hongo que, a pesar de las cuidadosas limpiezas a que se ha sometido, dejó una secuela de manchas negruzcas y una especie de reblandecimiento del mármol, sobre todo en la parte posterior de la imagen.


El rumor se expandió por toda Santa Clara, cientos de personas acudieron movidas por una mezcla de curiosidad, piedad y simpatía, algunos trataban de limpiar la tierra que en parte seguía cubriéndola, otros armados de encobas cepillos y todo lo que sirviera trataban de quitarle la suciedad, los devotos oraban y el pantano se llenó de flores y velas en pocas horas, la mayoría ya no se acordaba de la Virgen del Camino, y la reaparición fue recibida por el pueblo de Santa Clara como un milagro en un tiempo en que estos estaban prohibidos por decreto, los santaclareños comenzaron a referirse a ella con el nombre popular de “La Virgen de la Charca” calificativo por el que la conocen muchos.


El alboroto provocado por el suceso no tardó en llamar la atención de las autoridades de la provincia, recuérdese que para esta fecha se había comenzado la construcción del Complejo Escultórico Comandante Ernesto Guevara (la plaza dedicada al Guerrillero Heroico ) en esta ciudad, por el contingente “14 de Junio”, creado ese mismo año de 1986 con tales fines, en poco tiempo, llegó de muy arriba la orden de hacer desaparecer de nuevo la imagen, pocos días después de su hallazgo, la pista de la Virgen de la Charca se pierde por años, llevada a un lugar desconocido a partir que la contrainteligencia militar se apoderaran de ella, pero por toda la ciudad circulaba el rumor de que estaba escondida en una unidad militar en la periferia de Santa Clara.


No fue hasta que años después, con la participación del Obispo Mons. Fernando Prego, y otras personas que han preferido estar en el anonimato, que se hicieron gestiones para su devolución, antes las autoridades municipales y provinciales del Partido Comunista de Cuba, por aquel entonces fungía como primer secretario del PCC provincial el joven político, Miguel Díaz-Canel Bermúdez (hoy Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba), el cual, en un gesto no muy común entre sus congéneres puso en riesgo un prometedor futuro, ante un Poder Central tan antirreligioso y poco dado a ceder como siempre, entregó a Monseñor Prego, la imagen tras más de treinta años de ocultamiento, estimo personalmente que como santaclareño, Diaz-Canel debe sentir sentimientos muy arraigados por nuestro terruño natal que lo llevaron a tomar tal determinación.


Finalmente la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción, fue entregada al Obispado, con motivo de la creación de la nueva Diócesis de Santa Clara el 11 de Junio de 1995. No logró volver a la pequeña rotonda desde donde daba la bienvenida a todos los que entraban a Santa Clara, colocada a la entrada de la Iglesia Catedral desde la víspera de ese día, llamada por su verdadero nombre de Inmaculada Concepción o con su nombre popular de La Virgen de la Charca, con la hermosa boca rota, dañadas la barbilla, la nariz, los ojos y la mano derecha; quizás debido al derribo violento de su pedestal, con manchas negruzcas y cierto reblandecimiento del mármol, que le han dejado el persistente hongo producto de los muchos años en el pantano, aún hermosa, es continuamente visitada por innumerables personas que vienen de diversos puntos o simplemente transitan por la calle Marta Abreu, para pedirle ayuda y protección, a cumplir promesas, agradecer la ayuda recibida o simplemente a admirar a esta Virgen María, Madre de Dios, que se resistió a ser destruida!




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